Bibliografía general

Mircea Horia Simionescu | December 01, 2008
Translated by: Rafael Pisot

 

Bibliografía general

ORLANDO SABENA: Con Lutero en el tenedor. Partiendo del verso de V. Alecsandri, “Con Niniţa en la góndola”, Orlando Sabena elabora una amplia historia, en la que cientos de personajes se enzarzan en una implacable lucha por una herencia. La gente, llena de odio, merodea en torno a la codiciada fortuna, se da codazos, se lisonjea, se queja, traba amistad, para acabar incordiándose los unos a los otros, peleándose, dándose empujones, pellizcándose, escupiéndose, arañándose, haciéndose la ropa jirones y propinándose puñetazos. Una inmensa camarilla (que transforma en insignificante el objeto de la disputa) que acaba desmembrándose en una sangrienta reyerta; en medio queda, desgarrado sobre la hierba, ensangrentado, con los ojos amoratados y sus calzoncillos largos de franela, el señor Negatif, un joven biólogo repleto de talento que precisamente estaba estudiando en aquella localidad la especie de mosquito Ántrax petullia, también llamado la Actriz. La herencia, al final, no estaba en ninguna parte.

            El novelista intenta dar con su rastro, pero acaba renunciando. Un autor que se permite el lujo de dejarlo todo empantanado, sin ni siquiera referirse al tamaño de los inmuebles, sin especificar los valores principales convertibles en oro ni dar información sobre hipotecas e inquilinos me parece falto de seriedad. El libro recibió en 1934 un premio en Venecia, lo cual denota desinterés por parte del jurado hacia los valores materiales nacionales. Vale la pena observar la portada, confeccionada con un caucho muy delicado, fácilmente lavable con un poco de jabón y agua caliente; luego se puede aclarar y secar, dos o tres veces, con un trapo fino. (Editorial Lombardi, Roma, 1940.)

 

NATALIA SINNA: El chinche de la botella. Relatos (Editorial Paramount 60, Chicago, 1962.)

 

MYRON CHEVALIER: La misión de la Sra. Sachelarie en la literatura norteamericana. Si a principios de siglo la aportación de la Sra. Marioara Sachelarie, cuyo nombre de soltera era Mătăsăreanu, al desarrollo de la literatura norteamericana era prácticamente desconocida, en la actualidad esta cuestión está plenamente aclarada, gracias a los numerosos estudios y disciplinas aparecidos en la última década. Se sabe que, hasta 1840, América no se planteó el problema de improvisar una literatura. Todo lo que se había intentado hasta entonces en materia de novela, teatro y poesía, no habría podido tener un carácter perenne, dado que los trabajos publicados habían sido escritos por diletantes, animados por intereses mezquinos y sentimientos pasajeros. Era preciso inaugurar una literatura moderna, rápida, cómoda, con frenos hidráulicos e indicadores de dirección. Pero ¿quién le pondría el cascabel al gato? Por todas partes se vislumbraban titubeos. Se vacilaba individualmente, se vacilaba en grupo. Fue entonces cuando alguien tomó una decisión. Una mujer. Una mujer de la lejana Rumanía, que por aquel entonces no sospechaba que acabaría fundando la literatura norteamericana. Se trataba de Marioara Mătăsăreanu, natural de Găieşti, hija de un honorable sacerdote llamado Matei Sofronie Mătăsăreanu. Haciendo caso omiso de las dificultades, pero llevando consigo una maleta repleta de ropa interior y alimentos, Marioara cruzó a toda prisa el charco y se puso manos a la obra. El libro de Chevalier, que figura entre los mejor documentados con respecto a este asunto, narra hechos y episodios que demuestran la intensidad con la que la presencia de esta ciudadana rumana fecundó la literatura norteamericana, dejándose también ella, como cualquier espíritu receptivo, fecundar. Las dificultades habían sido superadas. Lo que sucedió tras su muerte ya no fue, evidentemente, tan complicado. Pronto surgieron espíritus distinguidos, desde Wallace y Poe hasta Caldwell y Hermingway. Tal vez otros lograron algo más. Pero lo difícil ya estaba hecho, ¿y de quién era el mérito? De una mujer. “Nuestra generación le está agradecida”, afirmaba en un programa reciente de Radio Alaska. (Colecciones “Brandenburg”, Texas, 1959.)

 

ALIN RICHTER-NORDAU: Cuentos con mayonesa. De la numerosa nómina de cuentos del gran narrador han sido seleccionados únicamente Focas y zepelines y Electricidad a 60 metros, que no constituyen los relatos más sólidos del maestro. “Escritor ramplón, Richter-Nordau me pone de mal humor – escribe Gym Pampass. ¿Acaso no es él quien ha contrarrestado el movimiento de emancipación de las sacristías, obligando a la pobre gente a dirigirse al sindicato?” “Nordau es, sin embargo,  genial, ¡lean sus textos!”, nos invita a hacer H. Descamps en su Hist. lit. “¡No se me pasa por la imaginación ni siquiera tocarlo!” gritó Pampass en un artículo. Si un escritor hace una travesura, lo relego definitivamente al olvido y prescindo de él por los siglos de los siglos”. “¿Qué hacemos entonces con Petrarca, que engañaba frecuentemente a sus acreedores?” “Pues dejamos que se busque la vida él solo: la crítica no tiene obligaciones.”

“Después de Dostoievsky, no conozco un escritor más profundo”, escribe Giovanni Strepto en el capítulo que le dedica en su Enciclopedia británica. “Los ingleses nunca tuvieron criterios”, replica de nuevo Gym Pampass, tras leer el capítulo, traducido. (Editorial Progress, Oslo, 1828.)

 

            RALPH JACOB TRASCOUNT: El submarino de masa. Novela en dos volúmenes. Aparte de sus numerosos errores de imprenta, el libro abunda en cuestiones tan peregrinas como: “Si Vd. se despertara una mañana, en contra de su costumbre, a las tres y mirara el cielo, y luego cogiera el primer tren hacia el fin del mundo, y aun así bajara en la segunda parada, para permitirle al sol que amaneciera desde algún lugar, y, mirándolo a la cara, interpretara en medio del campo, entre amapolas y margaritas, el papel de loco de cualquier obra de teatro con locos, y más tarde partiera rumbo al noroeste – su principal cualidad es la orientación precisa – y empezara a hablar con el primer campesino que se encontrara, que seguro tiene unos 100 años, y luego con una mujer extraviada, decidida a ayudarle a perder una importante carrera, y si, finalmente, subiera la montaña – que se tumbaría boca abajo como si fuera un gato enorme – y cruzara al otro lado, donde tal vez le recibiría la noche, a la que jamás ha visto, la noche sin electricidad, sin cama, con marcha atrás, sin estrellas pintadas, la noche de la que también le hablé en otro momento…

            Si, más tarde, después de haber descendido a las profundidades de la oscuridad y de que le hayan salido al encuentro pájaros y peces que viven juntos entre vegetación de felpa húmeda y entre cortinas de una música con dos flautas y timbales, ¿le seguiría llamando la atención regresar a casa? Y, de vuelta al salón, ¿se sentaría, como en otras ocasiones, delante de la tele? ¿acaso no se moriría de risa y no le darían vergüenza su petrificación delante de la pantalla, la conexión del aparato nervioso al canal 13, los excesivos anuncios que está engullendo, que ha engullido por las buenas y que constituyen el único bagaje de conocimientos que día y noche transmite sin parar a los demás?

            ¿Y si todas las cosas que están a su alrededor se rieran de Vd., se rieran a carcajadas, con camaradería, de un modo agradable, hasta que la copa que se encuentra en la mesa tuviera a bien romperse y los añicos se esparcieran sobre la alfombra, y los demás, la gente de la casa, asustados, al no entender lo que ha pasado, se refugiaran a toda prisa en una novela policíaca, mientras Vd. sabe mejor que nadie que ha pasado justo lo que tenía que pasar?” (Editorial Teo Reder, Viena, 1958.)

 

            MARIUS HOLST: De Roderigo no se puede retener más que agua. Se nos propone una experiencia: como mucha gente se cree dotada de un talento que en realidad no posee, se toma un ejemplo llamado Roderigo, tenor, y se le invita a cantar. Él canta durante una semana, durante un año… Se constata que el peso corporal se reduce, que el cuerpo, antes vigoroso, se ha deshidratado, y que los restos no son más que una cáscara que el viento se lleva suavemente. La explicación es la siguiente: aquel individuo no existía, la simple concentración de agua no había podido crear una persona con todas las exigencias mencionadas, y muy a pesar de los contratos firmados y sellados.

Regla: cualquier Roderigo al que se le mantenga en el organismo una cantidad constante de agua, puede producir canciones, aunque éstas no interesen a nadie ni su volumen se reduzca. (Editorial Ra, Cairo, 1952.)

 

MATEO SENTEMBRINI: Catálogo de sueños contemporáneos. Imagínese lo interesante que sería que por lo menos uno de nuestros diez sueños nocturnos adquiriera milagrosamente consistencia. Tendríamos en este mundo un universo más, o uno y medio. Captaríamos con el objetivo de la cámara fotográfica dos Gretas Garbo, en los oídos nos interpretarían dos Quintas sinfonías, se trabajaría como en la escuela, con grupos paralelos B, C, D, etc. Grabaríamos en la cinta del magnetofón gritos insoportables. (Lema y argumento del libro.) “El peor de los libros de aquel insuperable artista de la palabra que fue M. Sentembrini. Sólo es válida, tal vez, la idea que da lugar al punto de partida. El tratamiento es, por desgracia, de lo más triste. El estilo, alterado”, comenta Jean Felix Galor en Les livres, diciembre 1960. (Flammarion, París, 1959.)  

 

            NICOLAUS REMBRANDT: La guerra de los filósofos. En otoño de 1928 estalló en el área nord-oriental del Mediterráneo una cruenta guerra entre los filósofos locales. He aquí el motivo: Platón le había llevado la contraria a Demócrito en el asunto de la conmesurabilidad del espacio, y lo había hecho con cierto aire de superioridad, actitud que el adversario interpretó como arrogante. Intervinieron como mediadores los pitagóricos, aunque sin estar muy seguros de su actitud. Los tres primeros capítulos del libro, algo aburridos, revelan las causas del conflicto: la lucha entre los topógrafos tradicionalistas y los topómetros empíricos, llevada a su máxima tensión. Otros cinco capítulos brindan información con respecto a la preparación de ambos bandos. Los eleáticos, por ejemplo, se ven sorprendidos mientras estudian de memoria y bajo llave el poema y toman notas, a modo de borrador, en un cuaderno sin renglones. El último capítulo, sin duda el mejor - aborda la lucha propiamente dicha entre los ejércitos filosóficos - es la obra de arte de Rembrandt. Después de mostrar cómo se extendieron las disputas a lo largo de toda la costa del Mediano Adriático y penetraron, a través de los colonos, hasta Sitia y el sur de Alemania, las batallas nos son descritas con la habilidad de un Jenofonte.  Empieza el fuego cruzado entre los combatientes. En vez de obuses, se lanzan el uno al otro preceptos y juicios de calibre mediano, sentencias de 101mm. con efecto de explosión retardada, y son Periandro, Ferekyde y Teopomp los que ajustan admirablemente el tiro. Los aviones lanzan verdades rotundas, bien estilizadas. En medio del Adriático, un portaviones es hundido con la ayuda de minas fabricadas con el pergamino de unos tratados medievales. Las ametralladoras disparan con mónadas y los cañones antiaéreos chapurrean fragmentos de los discursos de los sofistas. La gran batalla de Samosata es descrita por Rembrandt con docto conocimiento de los efectos: “Al oír el grito de Platón desde el fragor de la batalla: «El mundo es una ilusión», las filas de los enemigos en pleno despliegue se rompen, se dispersan, por todas partes caen muertos y heridos, haciendo in situ afirmaciones morales de lo más convincentes”. Pero el enemigo contraataca con sus vehículos blindados: “ La Política”, “ la Retórica” (el tanque oruga de ocho cañones) “ la Meteorología”, “ la Metafísica” siembran el terror entre los soldados que habían permanecido en rígidas posiciones. Los neoplatónicos le compran a un alemán un arma secreta, “ la Dialéctica” que no tardan en poner en funcionamiento. El enemigo protesta, invoca el tratado de Génova y amenaza con represalias: hará uso de gases asfixiantes y del conductismo. Entra en juego John Locke Berkelev, los enciclopedistas y Spinoza, August Compte y Alexander Papanin, autor de un sistema filosófico absolutamente original. Escenas admirables, homéricas. Las armas parecen no querer callarse. Pero la tregua de una hora propuesta por J. P. Sartre se convierte, gracias al compromiso sin esperanza que ofrece, en una base para la firma de convenciones que posteriormente, garantizarán la paz. Los ejércitos se retiran a sus bases y los filósofos a las estanterías. No habrá guerra mientras los bibliotecarios guarden sus libros bajo llave y en buen orden y concierto. (Editorial Cerc, París, 1930.)

 

AURELIO MERCANTILE: Las guapas. A lo largo de más de trescientas páginas el autor demuestra que las guapas no son las que adornan las salas de espectáculos, ni las que se deslizan con movimiento cimbreante sobre las grandes avenidas, perturbando la quietud vespertina de los transeúntes, ni las que trabajan en laboratorios, oficinas, o fábricas farmacéuticas, blancas, fornidas, de ojos centellantes, pisando el suelo con paso de felinas. Las guapas no son tampoco las que van al volante, o en tren, ni las que participan en las carreras de caballos. Las guapas son otras, están en otra parte, son otras personas, son de otra manera. Se emite una hipótesis que determinaría el lugar, la forma, las dimensiones, las ocupaciones profesionales, las preferencias y las posibilidades intelectuales y físicas de las guapas. (Editorial Gardian, Ginebra, 1934.)

 

GABRIELE HANSA: La derrota de los franceses en Popice (1826). Una de las batallas más sangrientas de la historia de Francia fue la de Popice (1826). Las investigaciones de los historiadores, que han logrado determinar con exactitud el número de muertos y heridos, aún siguen sin saber con quién se pelearon los franceses, por qué motivo y cómo finalizaron las hostilidades. Está claro que la paz debió de instaurarse tras aquella guerra, por lo menos durante algunos años, hasta la batalla de Hernani (1830).

 

HANS FREGATA: La fijación del grado de abstracción de los lactantes. Resultados de la investigación llevada a cabo por el laboratorio de abstracción de la Universidad de Hamburgo. El problema del procedimiento propuesto en el tratado es que los sujetos investigados no sobreviven. (Orienta, Hamburgo-Leipzig, 1956.)

 

            WOLFGANG APUD: La suprema infidelidad. Novela. Robert Y., una persona con la cabeza en su sitio, lleva faltando un tiempo de casa con cierta asiduidad. Todo el mundo sabe que se ha enamorado de una bella actriz. Sus compañeros lo regañan. Al no lograr entenderse a sí mismo cuando constata que ama tanto a su mujer como a su amante, adelgaza y se pone enfermo. Diagnóstico: esquizofrenia. Todo sigue su curso sin dramas. En la familia la llama del amor arde y es azul; junto a su amante la llama viva es roja. Desde hace un tiempo, la esposa, interesada en la escultura, descuida el hogar. Robert empieza a encontrar, más a menudo, polvo en los muebles. Sufre de alergías que lo desmoralizan y agravan su enfermedad anterior. Una mañana huye de casa. Su mujer está convencida de que se ha fugado a casa de su amante, donde ella acude para montarle una terrible escenita. Sin embargo, Robert manda una carta desde una ciudad lejana, donde ha encontrado trabajo como conductor. Sólo está dispuesto a regresar tras haber recorrido de un lado a otro las carreteras del país y tras haberse acostumbrado al polvo. (Editorial Felix Mendelssohn-Bartholdy, Hamburgo, 1954.)

 

            DOMITIO HEIMEYER: Textiles e incertidumbres. “Una novela excelente, sentimental y patriótica, con páginas acordes al gusto del siglo pasado y tipologías bien logradas” (Galba Marcetti en Le courrier). (Editorial Flammarion, París, 1936.)

 

            RODERIGO SOLWEIG: Soledad. Sobre dos señoritas perdidas en una isla y su dramática búsqueda recíproca. Cuando, al final, se encuentran, una se queda sin respiración y debe ser trasladada al hospital. Un médico se enamora de ella y le pide matrimonio. Su amiga, celosa ante semejante suerte, se va a Las Indias. Las peripecias de la selva son de lo más emocionantes. El episodio de la muerte de la cobra, colosal. Al médico lo mandan de expedición, también a Las Indias. Búsquedas, incertidumbres. La señorita, que lo quiere, no lo perdona, porque existe un odio atávico, premeditado, en contra de aquél que es feliz. Lo acecha y lo humilla. Aparece un cardenal. Le trae al médico la noticia de que su mujer ha muerto en un accidente. Los dos cogen el avión rumbo a Europa. El médico pronto sufre una embolia y se queda paralizado. Entrega y desesperación. La señorita se dedica a cuidar al pobre enfermo. Funda un monasterio. Organiza un hospital. Construye un aparato para erradicar las secuelas de la parálisis. Funda una biblioteca. Da conciertos (canta de un modo admirable), recauda dinero, abre una cantera de mármol en Suecia. Viajes de negocios. Mantiene la mitad de las fuerzas armadas coloniales de la ciudad de Argel y ofrece gratis películas educativas para los alumnos de los internados. Desde la soledad de otros tiempos se ve rodeada ahora de miles de amigos. Al final, un elogio a la actividad humana y a la medicina. (Editorial Costa de Marfil, El Cairo, 1938.)

 

SIMION GABRIEL: Más allá del frente. Versos. Una poética interesante, en cierto modo, aunque carente de fuerza y más bien pobre en lo relativo a las ideas. “Nuestro dolor sordo y amargo/lo amontoné en un solo violín” son versos artificiosos. Es, por otra parte, inadecuado construir una imagen a partir de sensaciones gustativas y sonoras. Lo de “Está triste el diácono Jacinto / y sus temores no mienten / bandido y ladrón en nombre de Cristo / pasó esquivo entre sus hermanos” que encontramos en otro poema, es, de hecho, prosa pura. (No hemos podido reseñar todo el volumen, porque las páginas del libro están despegadas. Por ejemplo, en la p. 18 encuentro lo siguiente: L’otite moyenne se propage assez souvent aux cellules mastoїdiennes, mastoїdite, celle-ci est caracterisée et surtout provoquée par la pression locale, par la rougeur derrière l’oreille et quelquefois par de l’oedème. Creo que el fragmento, escrito en francés, no pertenece al volumen. (Editorial Salpetro, Ginebra, 1960.)

 

SALVADOR MARCA: Pintor de cavernas. Sobre los arrebatos de un pintor explorador que les tiende trampas a los investigadores dibujando por la noche escenas de caza en las paredes de las cuevas, que, a primera hora de la mañana, los especialistas descubren con entusiasmo. Satisfacción suprema del pintor, que se ve expuesto en el British Museum, sala III/3ª, la de los “rupestres”. (Editorial Solex, Graz, 1919.)

 

MAIOR GRIGORE TAŞCĂ: Principios morales de los fundadores de la banda del Regimiento 95 de infantería del Olt.  Estudio exhaustivo. (Editorial Voluntarios de la Patria, Piteşti, 1938.)

 

ION GABRIELESCU: La expansión de los niños con rabo en la zona subcarpática. Estudio. Trabajo galardonado con el premio “Grigore Antipa” de la Academia Rumana. (Bucarest, 1910. Folleto mecanografiado.)

 

SANDRO BASTARDI: El estreñimiento en los viajes y su tratamiento. Estudio crítico, con prólogo de N. Iorga. Sandro Bastardi trabajó en un laboratorio de biología de Bucarest. Dio fácilmente el salto de la biología a la literatura, provocando en la intelectualidad técnica y científica rumana un éxodo masivo a la literatura, y empobreciendo, de este modo, la industria y los laboratorios de especialistas. Se centró especialmente en la actividad llevada a cabo por los poetas Nicu Şopârlă, Vasile Panaitescu, Nistor Motâlcă y los novelistas Grigore Grădişteanu, Petre Vasilescu-Rădăuţi y Jean Bunescu, editando y cuidando sus ediciones y publicando artículos sobre su actividad literaria. Aplicó sus descubrimientos científicos a la literatura y determinó que el más fructífero de todos los esfuerzos biológicos: la contención prolongada del intestino grueso de sus manifestaciones características. La sangre, expulsada de los vasos de las paredes debido a la presión, cargada de gases, es decir, de las más sutiles representaciones de la materia, sube hasta la cabeza, generando asociaciones inesperadas, fecundas congestiones y componiendo inesperadamente alguna que otra obra maestra. El autor va más lejos aún, al citar en su estudio (incluido en el volumen “Ideas prerrománticas en nuestros escritores costumbristas”) algunos alimentos que generan un estreñimiento a largo plazo; el pan en grandes cantidades, las patatas, las latas de carne, el trigo y las tortas, que recomienda sobre todo a los prosistas, de cara a conseguir, en los años venideros, la gran novela del siglo. En otro capítulo titulado “La anemia y los trastornos vasculares en los críticos literarios”, Bastardi levanta la voz  contra el uso irracional de los laxantes y de la fruta fresca, en los que detecta una serie de agentes dañinos para el futuro desarrollo de nuestra literatura. (Editorial Socec, Bucarest, 1932.)

 

HANIBAL LAMBETWALK: Fiesta con glicerina. Muy lograda, convincente y espiritual, la historia demuestra que nada de lo que es valioso en el mundo permanece desconocido y que la humanidad evoluciona incluso en los períodos llamados de regresión. Se ofrece el ejemplo de España. (Editorial Orbis, Cracovia, 1953.)

 

LOLA CENTOMILLA: La condición del ratón. Novela (Editorial Palmier, Lyon, 1958.)

 

ÁLVARO GALION: ¿Quién ha clavado el reloj? La pregunta se vuelve, a medida que pasamos las páginas, más insistente y turbadora, aunque seguimos sin saber si el reloj fue clavado simplemente con clavos y con las manecillas entretejidas, tal y como afirma el detective. Trufada de significados es la aparición, en un lance de lo más enrevesado, de un cuco. Ahora ya está claro que el reloj era un péndulo y que su tictac tenía serias consecuencias. Un libro que demuestra que el lector puede verse cautivado, para su vergüenza, por aventuras carentes de enaltecedoras ideas. “El que no ve en esta escritura un ataque contra Hollywood, contra sus películas y contra sus bromas, es una persona ciega.” (Editorial Pax vobiscum, Nápoles, 1939.)

 

SALVATOR VEGA: La vida y actividad del Fox Terrier. La insistencia con la que el reputado Salvador Vega regresa, en su libro, al modo en que el Fox Terrier colocaba su ropa en el vestuario, los detalles relativos a la disposición en el cuarto del perchero, la calidad de las pinzas para tender la ropa, relatos sobre el paisaje delicado que podía verse por la ventana del vestuario, elementos que arrojan una nueva e interesante luz sobre un capítulo de la historia literaria muy poco conocido hasta el momento. (Editorial Salamandre, Zagreb, 1902.)

 

ANDREA GALLUPPI: Sobre la utilidad de la observación concreta seguida de La franqueza de la caída sobre el hielo. “Si antes de acostarte no tienes unos instantes en los que te conviertes en el más importante historiador del mundo, puedes darte por perdido” (Ath. M. Goethe). (Editorial Hermanos Rogers, Ítaca, 1929.)

 

ANTONIO GOVERNALY: Noocracia. En la isla de Gamma del archipiélago de las Antillas existe desde hace más de quinientos años un impecable sistema de gobernación noocrática. Los intelectuales se hicieron con el poder hacia el año 1428 y han llevado a la perfección un mecanismo parlamentario de lo más avanzado. Conviene mencionar que el primer acto de la nueva gobernación fue “La ley de los paréntesis” (1429), mediante la cual se prohibían las actividades nocturnas. “Cualquier actividad oculta, como proclama el primer artículo, se debe a la falta de luz solar y, como tal, es antihumana.” En los días siguientes, y a modo de demostración, fueron masacrados los trovadores, los poetas, los faroleros, los panaderos, las cortesanas, los navegantes que no anclaron sus naves a tiempo, los gramáticos (a quienes nunca les bastó el día), los benevolentes, los curiosos y, en general, todos los que intentaban sobresalir durante la noche a través de una actividad cualquiera o a través de una farola.

            Se han señalado también algunas confusiones: Mario Sogra fue muerto porque cruzó una avenida, a medianoche, mientras golpeaba al mismo tiempo a su mujer. El hombre era inocente, al poder demostrar que era ciego. A Francesco Tinoya le cortaron la cabeza porque había informado a las autoridades de que un vecino suyo hierve cada día una taza de salvado de trigo. Se le acabó demostrando, si bien tras ser entregado a la máquina descascaradora, que es importante que cada uno hierva o eche la cantidad de salvado que desee.

            Otra ley prohibió el saludo, considerándose que se trata de algo ya cogido e inmediatamente devuelto, lo cual era cierto. El derroche era evidente: una sociedad civilizada no se puede permitir el lujo…

            Finalmente, otra ley indicó como única modalidad de salir al fresco el apretado corro de chicos y chicas. Disuelta en 1821 por falta de músicos, el corro fue introducido de nuevo en 1926, con la aparición de la radio y del telégrafo con amplificadores. Desde entonces los paseos, los encuentros y las conversaciones se llevan a cabo en forma circular, entre más participantes, de derecha a izquierda, con la única preocupación de meter el hombro para contrarrestar la fuerza con la que los enamorados intentan llegar el uno al otro. (Los amigos, guiados por los mismos deseos, se resignan con mayor facilidad.)

            La sociedad de los noócratas de las Antillas, por falta de niños, que han renunciado a venir al mundo, invierte una exagerada cantidad en la importación de este producto. El tabaco es relativamente barato. (Editorial Soriente, Santiago, 1959.)

 

PHORMIC PHORMIDABLE: Colección de insultos al alcance de los jefes de departamento (editorial Azur, Fráncfort del Meno, 1933.)   

 

SANDU NEAJLOV: El transatlántico Tănăsescu. Puedes hacer un boquete en el cielo, pero no en el transatlántico Tănăsescu” (Gabriel Popovici-Bolintin).

 

MARIANA GIRARDI: El arte de Spiridon van der Welde. La preciosa biografía está acompañada de treinta reproducciones según los admirables lienzos del gran pintor rumano. Desgraciamente falta el famoso cuadro Fiesta en Răcari – del Museo de Găeştide un realismo conmovedor, en el que en un primer plano se aprecian dos máquinas de coser. El pintor, para crear la impresión de vida, ha recortado la tela, dejando que se cuele por la ranura una cinta de seda, que un empleado, escondido detrás del cuadro, agita de arriba abajo, de modo que nuestro ojo distingue los detalles del arte de coser y el movimiento de las costureras. La técnica de la reproducción no ha alcanzado semejante nivel. (Editorial Pro Arte, Lieja, 1958.)

 

PETRE P. POPESCU: La regularización de las vírgenes monásticas. Faltas de una conducta adecuada (palabra imprecisa), las vírgenes monásticas acaban convirtiéndose en la herramienta de una potencia extranjera que las ex... (falta el resto de la palabra), atrayéndolas hacia... (falta una línea) y demostrando una vez más que son estupendas. Se planteaba la cuestión de su admisión o no en el consorcio de Morgan, cuestión que no era del agrado de una serie de altos funcionarios patrios, encabezados por (faltan dos nombres) Alexandru Lambrior, Vasile Conta, Stratulat (falta el resto de la nota). En conclusión... (ver Ley para el aumento de la indemnización en algunas categorías de jubilados”) (Editado por El Universo”, Bucarest, 1936).

 

 

About this issue

This July, The Observer Translation Project leaves its usual format to present a special CRISIS ISSUE. Things are tough all over. Hard Times suddenly feels like the book of the moment. The global economic crisis impacts life as we know it, and viewed from Bucharest the effects reverberate in domains that include geo-politics and publishing in Romania and abroad, with the crisis at The Observer Translation Project as an instance of a universal phenomenon. read more...

Translator's Choice

Author: Stelian Tănase
Translated by: Jean Harris

From Maestro: A Melodrama. Episode 7

Emiluţa has an unfortunate thought. She’ll throw herself off the top of the building. Why? What the fuck? Let’s say for the cause of PeaceonEarth, for the slumdogs, Europe, for the lonely. Which is to say she doesn’t have a ghost of a reason. Viva Walachia! The way things stand, if ...

Translator’s Note
Translator’s Note: a synopsis
Author: Ştefan Agopian
Translated by: Ileana Orlich

How I Learned to Read (from Tache de Catifea / The Velvet Man)

The bearded man was the owner of an apothecary shop where he worked with two apprentices. Nobody paid me any mind, so I spent all day in what was supposed to be the shop. I say this because it was a large, dark room full of odors—a mix of smells from everywhere. The room hadn’t been cleaned ...

Translator’s Note
Re: Learning to Read, from Tache de catifea / The Velvet Man
Author: Gabriela Adameşteanu
Translated by: Patrick Camiller

Wasted Morning - Napoleon in Bucharest

“What you’ve got here is heaven on earth,” Vica says as she drops onto the kitchen chair. “But where’s your mother?” “At work,” Gelu lazily replies, leaning sideways against the door. “She’s doing mornings this week, didn’t you know?” He is tall and thin, with unset ...

Author: Petre Ispirescu
Translated by: Jean Harris

Youth Without Age and Life Without Death

It happened once as never before-y, ‘cause if it couldn’t be true, it wouldn’t make a story about the time when the poplar tree made berries and the willow tree broke out in cherries, when bears began to brawl with their tails, and wolf and lamb, unfurling their sails, threw arms around each ...

Translator’s Note
On Petre Ispirescu
Exquisite Corpse

Planned events in Cultural Agenda see All Planned Events

17 December
Tardes de Cinema Romeno
As tardes de cinema romeno do ICR Lisboa continuam no dia 17 de Dezembro de 2009, às 19h00, na ...
14 December
Omaggio a Gheorghe Dinica Proiezione del film "Filantropica" (regia Nae Caranfil, 2002)
“Filantropica” è uno dei film che più rendono giustizia al ...
12 December
Årets Nobelpristagare i litteratur Herta Müller gästar Dramaten
Foto: Cato Lein 12.12.2009, Dramaten, Nybroplan, Stockholm I samband med Nobelveckan kommer ...
10 December
Romanian Festival @ Peninsula Arts - University of Plymouth
13 & 14 November 2009. Films until 18 December. Twenty of Romania's most influential and ...
10 December
Lesung und Gespräch mit Ioana Nicolaie
Donnerstag, 10. Dezember, um 19.30 Uhr Ort: Szimpla Café Gärtnerstrs.15, ...
 
 

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